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Dietas de moda

Ante el avance de la obesidad y, al mismo tiempo, la exigencia de ser flaco, dietas de todo tipo son seguidas por las personas que quieren bajar de peso rápidamente. Sin embargo, muchas se basan en simples mitos y hasta en hábitos peligrosos para la salud.

Dada la alta prevalencia de obesidad en todo el mundo y la contraposición de la moda de estar delgados, existe un afán generalizado en intentar adelgazar por cualquier medio, siendo esta sociedad entonces, un campo fértil para la proliferación de “dietas” u “otras alternativas” para perder peso sin renunciar al privilegio de comer hasta estar saciado.

Muchas de estas alternativas están basadas en mitos y creencias irracionales, que hasta se contradicen con los conocimientos científicos actuales.

La moda dietética aparece en la década del sesenta, con la incorporación en el mercado de los edulcorantes. Y a partir de allí fue avanzando hasta hacerse masiva con distintas denominaciones. Las primeras dietas de moda fueron confeccionas por médicos adquiriendo el nombre de su autor (Dieta de Atkins, Dieta de Scardale, etc). Luego incursionaron en ellas actrices y deportistas famosos. Y por último se bautizaron con distintos nombres según el aspecto o el alimento que la caracteriza: dieta del agua, dieta de la manzana, del astronauta, antidieta, disociada, etc.

La población con sobrepeso, muchas personas con peso normal y poblaciones vulnerables como es el caso de adolescentes, van probando estos distintos ofrecimientos, entrando en un conocido círculo vicioso.

Cada día aparece una nueva dieta milagrosa garantizando la rápida reducción del peso y sin necesidad de tener que pasar hambre. Sin embargo su duración es corta y rápidamente es reemplazada por una fórmula diferente, por una nueva moda que, por supuesto, también será efímera. Si verdaderamente estas dietas funcionaran, no deberían ser reemplazadas por otras.

La mayoría de estas dietas logran, en principio, resultados satisfactorios debido a la alta motivación inicial, al grado de cumplimiento y a la importante restricción calórica impuesta. Sin embargo las desventajas son altas:

  • No cumplen con la Ley de Adecuación (una ley que siempre debe respetarse en nutrición para que una alimentación sea correcta) por no adaptarse a las características individuales de cada adepto.
  • Conllevan muchas veces riesgo para la salud.
  • No contribuyen al cambio de hábitos alimentarios, elemento clave para el mantenimiento del peso alcanzado a largo plazo.
  • La recuperación del peso habitual es sólo cuestión de tiempo.

Es decir que si bien se pueden alcanzar resultados a corto plazo, ninguna conduce a una pérdida definitiva de peso, mientras que sí existe el riesgo que actúen en detrimento de la salud. Ninguna de estas dietas de moda puede ser mantenida durante toda la vida y en consecuencia, el período de adelgazamiento resulta muy breve.

Entonces, ante la disponibilidad de todas las terapias alternativas recuerde: el único camino posible será un cambio en el estilo de vida. Por lo tanto cualquier tratamiento elegido deberá apuntar a ello, para lograr no sólo el objetivo buscado a corto plazo, sino que sea capaz de mantenerlo a largo plazo.

Dra. Laura Maffei – Directora Médica
Lic. María Elena Torresani – Directora Área Nutrición
Consultorios Asociados de Endocrinología
Texto extraído del Libro "Aprendamos a comer sin contar calorías"- Lic. María Elena Torresani